lunes, 19 de noviembre de 2018

BIBLIOTECA BIZARRA, DE EDUARDO HALFON


Biblioteca bizarra, de Eduardo Halfon. Editorial Jeckiyll & Hill.


fotografía de Isabel Mojal


Lo primero que tal vez me atraiga de Eduardo Halfon es la peculiaridad de su origen: un guatemalteco de raíces judías. Ese exílio de su linaje en los trópicos me desconcierta un poco, acostumbrado a imaginar a los de su estirpe en lugares más cosmopolitas, más cerca de ese mundo intelectual y de progreso al que tanto aportaron. 

Tal vez no sea casual y sea precisamente ese un lugar ideal donde pueda pasar desapercibida la maldición que trágicamente acompaña a sus apellidos, vayan donde vayan.

Como es el primer libro que he leído de él no sé cómo situarlo dentro de su obra: hasta qué punto los temas y los personajes que aparecen forman parte de un corpus personal o de un universo propio. Lo único seguro es que eso no ha impedido en absoluto su disfrute, a pesar de que no deje de ser una heterogénea mezcla de texos en apariencia inconexos entre ellos y procedentes de diversos orígenes, desde colaboraciones en revistas hasta aportaciones a obras colectivas de diverso tipo.

Así por ejemplo, Biblioteca bizarra abarca (siempre en pequeños capítulos) un encuentro en Bogotá donde habló de literatura con un grupo de "desechables", nombre dado allí a los indigentes, y donde lejos de sus habituales charlas ante un público leído es él quien recibe lecciones sobre vidas  tan desdichadas como novelescas; o bien de sus apuros y dudas ante el inminente nacimiento de su hijo, ya en los Estados Unidos, bajo la memoria y la poesía de William Carlos Williams que a la sazón traducía, aquel médico poeta que acabó por sacar poesía de mujeres embarazadas o niños abandonados; o bien apuntes biográficos sobre su infancia o sobre sus inicios como escritor en una combulsa Guatemala de la que acabó huyendo.

Probablemente el capítulo que me haya gustado más, fiel a mis gustos librópatas, haya sido el primero de ellos, donde nos expone un amplio catálogo de bibliotecas posibles y en ocasiones improbables, como esa biblioteca donde alguien acabó por escribir, él mismo, los libros inexistentes de autores ficticios que ha legado la historia de la literatura.

Un libro heterogéneo e inclasificable que tal vez (lo ignoro pero tal vez se intuya) sirva para conocer mejor al escritor que está detrás o para entender mejor el resto de su obra, y cuyo único inconveniente destacable sea su brevedad.

1 comentario:

Unknown dijo...

Muy interesante y concienzuda la reseña sobre el libro y el autor. Invita a leerlo. Saludos Quim.