viernes, 27 de septiembre de 2013

MI VIDA, DE MARCEL REICH-RANICKI




Mi vida, de Marcel Reich-Ranicki. Galaxia Gútenber, traducción de José Luís Gil Aristu.
La muerte de Marcel Reich-Ranicki, el célebre crítico literario alemán, me ha rescatado de la memoria pasajes de su libro Mi vida, que Galaxia Gútenberg publicó hace tiempo y que tal vez alguna editorial recupere para la ocasión.
Los diarios han recordado las vicisitudes de su vida marcadas por su origen polaco y judío, y por el contexto histórico en el que nació, además de sus célebres enemistades con escritores como Henrich Böll y muy especialmente Günter Grass, de quien llegó a destrozar en su programa televisivo un ejemplar de Mi siglo (que bien podría verse como un acto de inesperada publicidad que muchos querrían pera ellos).
De este libro recuerdo algunos pasajes que por un motivo u otro han medrado en mi memoria. Recuerdo las palabras de su madre, cuando lo envía a Alemania de joven a estudiar, y mientras lo ayuda a vestirse le susurra que se va a estudiar “al país de la cultura”, sin poder predecir el alcance real que tendrían sus palabras. O su vida en el guetto de Varsovia, donde Los cuarenta días del Musa Dagh, la novela de Frank Werfel sobre la persecución de los armenios por parte de los turcos fue un auténtico best seller. O la publicación tiempo más tarde de las memorias de Albert Speer, probablemente la persona más cercana a Hitler que salvó el cuello tras la guerra, y sus hirientes palabras “ojalá él pudiera verlo” mientras acariciaba los ejemplares de su monumental libro. O su relación con el escritor polaco Stanislaw Jerzy Lec, famoso por sus aforismos y más íntimamente por un egocentrismo feroz, que en un alarde de modestia se giró hacia Marcel para decirle “ahora dejemos de hablar de mí y hablemos de usted: ¿qué piensa de mi último libro?”.
Tal vez el problema sea que, dejando de lado los pasajes de su vida ligados al momento histórico que vivió, las referencias literarias y culturales son fundamentalmente alemanas y hacen que a algunos se nos haga un poco largo.
No es, en definitiva, un libro que pretenda volver a leer, pero la ocasión me ha traído a la memoria pasajes y anécdotas de esa vida que sin duda fue vivida con intensidad hasta el último momento.

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