domingo, 24 de mayo de 2015

TAMBIÉN ESTO PASARÁ, DE MILENA BUSQUETS

 
Shigeyoshi Koyama: invitación al viaje 


También esto pasará, de Milena Busquets. Editorial Anagrama.

Siempre me acerco a los éxitos de ventas con cierto sigilo, tal vez con cierto pudor snob ante el recelo que por defecto me provoca su sobreexposición mediática, intuyendo que, no sé muy bien por qué motivo, ha de estar injustificada.
 
Por otra parte muchas veces no encuentro ocasión ni sentido a añadir nada a lo que probablemente otros ya han dicho respecto a una novela sobre la que ya se ha escrito y dicho bastante, y muy en particular su argumento (a saber: una especie de carta de despedida de Milena a su madre, la conocida editora Esther Tusquets, escrita a partir del momento de su muerte). De todas maneras, y teniendo en cuenta que en este caso no he encontrado injustificada su popularidad, he creído dejar constancia de esta lectura.
 
De entrada hay algo que probablemente a muchos nos haga ver la narración con cierta distancia a pesar de su tono tan intimista, y es el mundo en el que la autora se mueve,  en este caso lo que llamaríamos clase acomodada (en particular el de los descenidentes de la famosa gauche divine, los largos veranos en Cadaqués.....) probablemente un mundo un tanto lejano e irreal para muchos de nosotros, y que en ocasiones nos puede parecer incluso frívolo (detalle que creo que la autora no pretende ocultar). 
 
La superación de la muerte de la madre no viene lastrada por una relación personal traumática ni nada similar, parece más bien como el final del mundo paradisíaco de lo que fue su infancia y juventud ("todos tenemos paraisos en los que nunca hemos estado"), del que la autora, nada complicente consigo misma, confiesa no haberse desecho ("entregaría sin dudarlo mi patética corona de adulto de cartón piedra, que llevo con tan poca gracia, y que cada dos por tres me cae al suelo y se escapa rodando calle abajo").
 
Tal vez al final, lo que nos narra con su prosa ágil y llena de imágenes y reflexiones sobre el sexo, el amor o la relaciones personales (la meternidad, la relación con sus maridos...) no deje de ser la resistencia a abandonar la juventud ("soy un fraude de adulto, todos mis esfuerzos por salir del patio de recreo son estrepitosos fracasos") a aceptar esa visión pesimista que desde la atalaya de los cuarenta parece que estemos condenados a sentir. Hay una pugna entre su constante insatisfacción amorosa (con dos exmaridos y varios amantes) y una voluntad de dominio sobre su vida, una voluntad de independencia que tal vez sea una de las herencias más preciadas de su madre.
 
No sé si un hombre podría escribir un libro así, tan denso de sentimientos a pesar de su estilo ágil y sus modestas dimensiones; de hecho la autora retrata a los hombres con una generosa sencillez, a veces incluso diría con cierta envidia ante la mayor complejidad femenina, fuente de sufrimientos constantes. Vaya, que no salimos del todo mal parados. Y a pesar de toda esa posible distancia que he comentado, es un libro plagado de imágenes que en cierta manera podríamos hacer nuestras a pesar de no haberlas vivido.
 
 
 

2 comentarios:

Mientras Leo dijo...

A mime pareció un texto tibio, falto de fuerza pese a que hay partes de gran sentimentalismo. Pero me faltó fuerza... no llegué a disfrutarlo del todo
Besos

JOAQUIM dijo...

Probablemente, lo cierto es que a medida que pasa el tiempo desde que lo acabé empiezo a ver mejor sus defectos, y si ha triunfado tanto es probable que se deba a que es un texto ágil y que "llega bien" al lector, pero dentro de un año tal vez ni nos acordemos.

¡Un saludo y gracias por pasar por aquí!