jueves, 11 de abril de 2013

"DÉJALOS TIESOS": KNOCKENSTIFF, DE DONALD RAY POLLOCK




Knockenstiff, Ohio, de Donald Ray Pollock. Editorial Libros del Silencio, traducción de Javier Calvo y prólogo de Kiko Amat.

La hondonada de Knockemstiff, en el sur de Ohio, como representación de muchos otros lugares de lo que se viene en llamar la América profunda, es el lugar donde se desarrollan los relatos de este libro, que su autor publicó con cincuenta años cumplidos y con más de treinta años trabajando dentro de una fábrica de papel de Ohio muy similar a la que empozoña el aire que respiran sus personajes.

La etimología de su nombre, knock them/him stiff (déjalo/s tieso/s), y que parece arraiga su origen en peleas tabernarias y antiguas infidelidades,  ya indicaban que probablemente este lugar no iba a deparar nada bueno.

Kiko Amat resume bien el conjunto de estas historias cuando escribe en su prólogo que este es

“el Gran Libro sobre la White trash estadounidense: la  basura de los trailer parks, la generación teleadicta, los culturistas atiborrados de eteroides (con corazones del tamaño de pollos) que sufren infartos y se cagan en los pantalones, la madres solteras y chainsmokers, los cheques gubernamentales por accidentes laborales y un montón auténticamente escandaloso de drogas (…) cuya ingesta busca desesperadamente un camino de evasión de la espantosa realidad”.

Es difícil que estas historias, tanto por su tono, por su lenguaje descarnado, por sus personajes desgraciados, como por su infeliz argumento, encuentren parangón en otros novelistas, a pesar que muchos de ellos hayan mostrado mundos similares. Estas no son historias de perdedores, porque aquí no hay nada que ganar, y el intento por salir de aquí no solo acaba por ser imposible sino que además te acaba ahogando irremediablemente en un lodo todavía más denso y putrefacto. No hay salida de Knockemstiff, en ninguno de los sentidos.

Sus personajes parecen no tener emociones, incluso puede que nunca las hayan tenido, y  toda la prosa de Pollock nos embadurna de una especie de hedor nauseabundo que flota alrededor de casi todos los ellos, hecho no sólo de fracaso y dejadez,  sino también textualmente de toda serie de efluvios y pestilencias alcohólicas que el autor no se ahorra de describir y que parecen inundarlo todo. Todos ellos inmersos en un ciclo de supervivencia donde, de alguna manera, hay que descargar el odio sobre el prójimo. Y coches, hay muchos coches en estas narraciones, convertidos en algo así como lugares seguros, lugares donde queda algún atisbo de esperanza, o donde literalmente uno encuentra su final. La violencia extrema, el sexo (en forma de  sucedáneo degradante y cruel), el alcohol y las drogas como motor que te hace seguir adelante un día más, todos estos motivos son algunos de los que tejen la vida de estos personajes, situados alrededor del periodo de la guerra del Vietnam, que detectamos por algunas escasas referencias, aunque probablemente la pretensión es la de dar un carácter de mayor universalidad a estas historias.

Donald Ray Pollock
Su prosa, con todo los descarnada que es, nos sorprende siendo capaz de sacar imágenes poéticas de la podredumbre, como cuando en uno de los cuentos se nos describe cómo es estrangulada una joven “de manera que le rodeé el cuello con las dos manos y esta vez no la solté hasta que no quedó nada más que su dulce cara toda abierta como una flor púrpura y un cuerpecito flaco convertido en cera”, o el cielo de Knockenstiff visto como  “ cielo húmedo, gris, que cubría el sur de Ohio como si fuera la piel de un cadáver”.

Un conjunto por tanto de arrebatadoras narraciones de un autor tardío, descubierto para España por la editorial Libros del Silencio y que ha conocido una popularidad y un reconocimiento destacables.

Como bien recuerda también Kiko Amat, si esta novela nos ha llegado con la pureza (o impureza) de su lenguaje original es gracias a la excelente traducción de Javier Calvo, que permite mantener en castellano el tono del original. También el prólogo es de gran interés, se puede descargar aquí, y me ha servido para oír hablar de toda una serie de escritores que también describieron este inframundo norteamericano, como Harry Crews, Nelson Algren,  Hubert Selby Jr. y otros.

1 comentario:

Xenia Farré Puig dijo...

Tu crítica sobre este libro me parece muy interesante. La visión de la "otra" América que quizás sea la real, me motiva para que éste sea el próximo libro que lea.

Un saludo!